domingo, 27 de septiembre de 2009

Nunca es tarde para casi nada ...

Suponemos que deberíamos decir qué clase de blog es éste, en qué categoría debe ser clasificado, cuál es el interés que puede despertar ... Suponemos también que deberíamos empezar por justificar mínimamente la existencia de esta criatura, decir qué pretendemos conseguir o qué aspiramos alcanzar, qué tipo de asuntos vamos a tratar, a qué público puede estar dirigido, ... suponemos, sí, que deberíamos tener respuestas para cada uno de esos interrogantes. Y sin embargo, la cosa es que no las tenemos.


Para ser sinceros, sólo hace unos meses que entramos por primera vez en un blog (de un compañero) y después de esa iniciación, visitamos tal vez otra media docena, casi todos ellos de autores relacionados con la docencia. De esto se desprende que somos totalmente neófitos en este mundillo; además, debemos también confesar que nuestros conocimientos de informática están ahora mismo en el nivel de párvulos y que estamos poco dotados para la tecnología en general, de manera que nos causan pavor los aparatos cuyo funcionamiento requiere una mínima competencia 'descifradora' de códigos con los que nos reconocemos incompatibles.


¿Qué demonios hace entonces alguien así intentando acceder desde la más absoluta ignorancia a un mundo virtual como éste? Pues diríamos que la decisión fue producto de un impulso, el de saciar una curiosidad puramente técnica: ¿podremos o no podremos hacerlo? ¿darán algún resultado los pasos que indican cómo crear un blog con una simple plantilla previa? ¿será tan sencillo como parece? ... y efectivamente, resultó bastante fácil dar a luz a la criatura. Pero claro, una vez en este mundo, ¿cómo abandonarla a su suerte, cómo no dotarla de un mínimo contenido, cómo olvidar al día siguiente un juguete recién estrenado cuyas posibilidades aún no nos han sido reveladas?...



Y aquí estamos, frente a una tarea, en lo técnico, tan críptica como el más oscuro jeroglífico, pero dispuestos a plantar cara en la batalla ... Esperamos salir de ella, aunque extenuados, radiante la mirada y con rubor en las mejillas, como los niños cuando alzan el brazo de la victoria ... Veremos si es posible.


Poco a poco iremos alcanzando progresos técnicos, y si éstos llegan, quizá podamos dejar a este librillo pillo contar algo, que es su afán. Contará lo que tenga a bien, sin orden y sin concierto, sin más motivos que el azar o la voluntad, sin más guía que el viento que nos lleva, ora hacia aquí, ora hacia allá ... En la tarea estamos. Esperamos que si alguien decide pasar del umbral hacia adentro, se sienta cómodo curioseando cuanto halle a su paso y, si lo cree oportuno, nos deje señales escritas de que estuvo aquí.




Os damos la bienvenida.

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