martes, 3 de noviembre de 2009

¿A dónde va este barco?




Aquí estoy. Dudosa y desanimada.




Hace días que no escribo; en este terreno no hago otra cosa que leer y leer, visitar blogs ... y disfrutarlos. Ya había comentado que éste es un mundo nuevo para mí y cuanto más voy adentrándome en él, más dudas me asaltan sobre si seguir o no, sobre el tipo de contenido que, de seguir, iría insertando. Leo y visito, visito y leo... y cuanto he escrito acaba por parecerme de tal simpleza, tan falto de interés y de vida, tan insulso al fin, que termino por sentir cierta vergüenza. Hay tanto que leer y tan variado, cargado de sustancia en el fondo y perfectamente construído en la forma, bien elaborado, razonado, documentado... que, sinceramente, me apetece más dedicar mi poco tiempo a leerlo, a comentarlo, a añadir una pequeña apostilla, que perderlo estrujándome los sesos para parir un relato corto, una entrada mínimamente digna, que finalmente resulten un remedo empeorado de cualquier cosa a la que se puedan parecer.




No estoy segura de querer seguir. No estoy segura de lo que quiero contar. No sé si quiero hablar de cosas reales que ocurren en mi vida, porque en principio pretendía dar las menores pistas de mi identidad, y claro, así es difícil poder contar situaciones reales. Tampoco sé si quiero contar lo que siento, lo que opino, lo que pienso, porque de entrada no me arrastra la necesidad o la falta de interlocutores con quien hacerlo cara a cara. Pienso y, tampoco sé si lo que me empuja a escribir es el afán de 'escupir' lo que llevo dentro, sin más objetivo que el mero ejercicio saludable de forzarme a pensar y a escribir medianamente, o bien el deseo de ser escuchada, de saberme leída por algunos anónimos ojos, o quizá el de hallar un sendero de recíproca comunicación con desconocidos pero afines, capaces de despertar sintonía. Ya digo, no sé qué pretendo.




Y aquí sigo estando. Dudosa y desanimada.




Veremos qué pasa. No hay más camino que darle tiempo al tiempo. Él acabará por sacarnos de dudas, como casi siempre.


2 comentarios:

Javier dijo...

Gandhi dijo "No hay caminos a la paz, la paz es el camino". Sin ser él, y sin querer además serlo, te diría que la duda es el camino. El mejor que conozco para superar adversidades, el único que sé para avanzar. Una máxima oriental te empuja a levantarte cada vez que caes. El hombre es movimiento, por tanto debemos movernos, levantarnos, avanzar... y dudar.
Quien todo dice saberlo carece de todo conocimiento: es un imbécil que no un ignorante -éste es el que desconoce, creo.
¿Cómo no dudar cuando se ejercita la inteligencia? Puedes abandonar ahora o seguir dudando y levantándote cada vez que te derriben. Podemos escondernos en un rincón a llorar y compadecernos de nosotros mismos o dar la cara a sabiendas de que nos la van a partir. Podemos seguir escribiendo, aunque sea poco, después de haber leído mucho o no escribir nada privando a los demás de tu pluma, buena o mala.
No aspiramos a ganar nada, ningún premio, ni siquiera el reconocimiento de los que nos rodean. Tan sólo queremos expresarnos en libertad, escribir cosas que, desde luego, se refieren a nosotros en gran parte porque somos sus autores. Desahogarnos...

Tú decides de qué lado estás.

zim dijo...

Gracias, Javier. Como puedes comprobar (por la entrada siguiente, que ya había escrito), he decidido seguir, aunque creo que sin rumbo. Veremos a dónde nos llevan los vientos.
Feliz travesía, marinero.