martes, 17 de noviembre de 2009

Las baldosas del Paseo de Gracia

No sé por qué me ha venido esa imagen a la cabeza ni por qué es una de las más antiguas que recuerdo, ¡y tan nítida!. Entre la primera vez que las ví (y quedaron en mi memoria sin que fuera consciente de ello) hasta que más tarde asocié la imagen al lugar exacto del que provenía, pasaron unos años.



Debía contar tres o cuatro cuando acudí al Paseo de Gracia de Barcelona, con mi madre, seguramente para realizar algún recado administrativo o alguna compra especial. Nosotros vivíamos en una barriada humilde y en aquel entonces sólo pisábamos el centro en ocasiones especiales. Jamás he sabido qué nos llevó concretamente allí; sólo guardé la fotografía perfecta de una mañana luminosa en que caminaba de la mano de mi madre por un lugar inmenso y lleno de gente. Árboles gigantescos jalonaban nuestro camino y mis ojos, más cerca del suelo que de sus ramas, danzaban mirando, como en un juego, ahora la baldosa, ahora el zapato de tacón y charol negro con que mi madre las pisaba veloz (recuerdo también perfectamente los zapatos ¡cómo me gustaba probármelos!). No eran las baldosas de las aceras de mi barrio, ni las de la plaza de la iglesia, ni las del parque ... eran enormes baldosas hexagonales, con unos relieves que formaban espirales al juntarse unas con otras y unos extraños dibujos vegetales ... tan hermosas, tan distintas ...












Algunos años más tarde, volviendo al mismo paseo, reconocí al instante el lugar exacto de donde mi mente había robado la estampa, una imagen que debió de estar en un cajón de mi memoria infantil, bajo capas de asuntos más 'serios y urgentes', pero provista de una funda protectora y eficaz que la mantuvo impoluta, nítida como el día que la robé, para ser rescatada en un inesperado momento y, ya con nombre y lugar, poder ser colocada en el álbum de nuestros instantes eternos.




Después discurrí sobre ellas centeranes de veces, tan absorta en otros asuntos como el grueso del gentío que a diario transita el paseo, incoscientes (y quizá ignorantes) de que pisan un diseño de Gaudí. Muchas veces los ojos infantiles ven, sin saber, lo que de adultos se conoce y no se ve.
PS: Las originales y enormes baldosas que yo recuerdo, fueron cambiadas por otras con similar diseño, pero más reducido tamaño. En la imagen puede apreciarse la diferencia.

5 comentarios:

Luis Valdesueiro dijo...

No sé si será por la calidad de la fotografía, pero las antiguas parecen incomparablemente más bonitas. Saludos

zim dijo...

Estoy de acuerdo, Luis, eran más bonitas. No tengo datos sobre la diferencia de tamaño existente, pero a mí me parecían enormes, quizá por lo diminuta que era yo. Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola!
Las antiguas deben medir unos 60cm de diámetro mientras que las actuales no llegan a 30cm. Creo haber leído en alguna parte que las originales diseñadas por Gaudí son realmente las actuales.
Saludos

zim dijo...

Gracias por tu aportación, Anónimo. A mí también me parece recordar que eran enormes, pero no sabía si atribuirlo a mi escasa estatura de entonces. Sobre la autoría del diseño de unas y otras ya no puedo afirmar con rotundidad. Gracias por tu visita y lamento no haberla visto hasta ahora mismo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Las originales son las pequeñas, que parecen peores en la foto pero son infinitamente más bonitas en la realidad, más sutiles y elegantes.