viernes, 4 de diciembre de 2009

Cócteles





Somos un cóctel (algunos, sin duda, muy explosivo) del licor de la herencia y los licores del ambiente. En la receta, cuál es la proporción de cada ingrediente no viene claramente determinado. Yo, que como barman (¿mejor sería barwomen?) no sé si tendría precio, ando pensando que, si tuviera en la coctelera la dosis de 'talento' genético asignada y pretendiese obtener el mejor trago, el más exquisito y equilibrado, sin poder añadir líquido más que de una botella, no sabría si cargar más la copa con el frasco de la formación o hacerlo con el de la posición socioeconómica.



Quizá alguien me saque de dudas y sepa aportar razones que me aclaren si la suma de herencia más excelente formación da mejor resultado que la de herencia más excelente posición . O, dicho de otro modo, ¿cultivan y enriquecen más un intelecto medio las posibilidades que ofrece una saneada economía, con su cohorte impagable de relaciones, viajes y vivencias, o quizá el estudio y la formación académicas, aun llevadas a cabo en medio de estrecheces y necesidades, tienen la virtud de despertar la sensibilidad, de aguzar la capacidad crítica, de ejercer de constante interpelador a la razón, espoleando el pensamiento?


No vale decir que la mezcla de la más adecuada dosis de cada una de las tres cosas (genes, formación y posición) es el camino para obtener el buen cóctel, porque eso no me lo permiten. Los genes ya los tenemos, ahora hay que escoger: ¿formación o posición? ¿qué debería poner?

14 comentarios:

Javier dijo...

No pongas nada. No estoy del todo convencido de que tengamos los genes... al menos no los necesarios, ni tampoco que todo el mundo los tenga, al menos no en la medida adecuada. Ni posición ni formación. Con humilde conocimiento de causa puedo decir que están las aulas llenas de eso que los romanos llamaban "asinus [sedens] in cathedra".
Saludos.

zim dijo...

Vaya, Javier, parece que piensas que a los asnos nada puede sacarlos de su estado ... Mal asunto, entonces.
Saludos.

Animal de Fondo dijo...

Está interesante tu blog, que acabo de descubrir en el de Joselu. No me gusta responderme a preguntas retóricas, con objeto de no pecar por pensamiento, que es la forma más tonta de pecar, pero esta pregunta me gusta demasiado como para no hacerlo.
Si buscas el bien de los demás, a costa de la soledad del individuo que bebe el brebaje, pon formación. Si no te importa el resto de la humanidad, pon posición. Nada como ser el Duque en la mesa de Don Quijote o incluso ser la duquesa de Guermantes. Todo puede discutirse, claro.
Saludos cordiales.

zim dijo...

Muy interesante también tu aportación. ¿Es entonces imposible que partiendo de las experiencias que proporciona la buena posición se pueda alcanzar un grado de desarrollo personal que trascienda la propia posición y que aporte algo a la humanidad? Quizá, quizá. Tal vez los bienes materiales nos produzcan cierta clase de ceguera.
Bienvenido, Animal de fondo. Agradezco tu visita y tus palabras.

Animal de Fondo dijo...

¡Habráse visto descaro! jajjaja, ¿con que rompiendo las reglas? Me está bien empleado. Así que yo también las rompo, ale. Ni posición, ni formación, ni inteligencia ni genética: lo único que importa es la bondad.
Claro que, como tú dices, quién no tiene formación teniendo verdadera posición. Entonces tendrá bondad y todo resuelto.
Saludos de nuevo!
PD Gracias por la bienvenida

zim dijo...

Soy una novata, y supongo que la regla rota debe ser que ¿no se pregunta al comentarista? Pues disculpe Vd. la ignorancia. Pero, ¿qué mejor manera de eludirla que preguntando a los que saben? (si no es esa, me la dice, por favor, que estoy en ascuas).
Y cierto, sí, sin bondad lo demás vale un auténtico pimiento; pero la bondad llega mucho más lejos en compañía de la inteligencia y además ...¿de la formación o de la posición? jajaja. Permíteme la broma.
Muchas gracias de nuevo. Como no estoy acostumbrada a visitas, pues ya ves, como los niños ...

Animal de Fondo dijo...

Aunque me tengo que acostar, da gusto hablar contigo. No, la regla era la que tú habías puesto de que iba un solo ingrediente con la genética. Dices: "hay que escoger", y luego, en tu respuesta dices que con posición y un grado de desarrollo personal...es decir, con posición y formación...jajajja
Es un placer hablar contigo, de verdad. ¡Y me voy a la cama!

zim dijo...

Qué gracia, pensaba que había violado una regla no escrita entre blogueros ...
Pero noo, no, ... entonces no me he explicado bien. El desarrollo personal se alcanza sumando a los genes, bien la formación académica, bien la posición social, pues cualquier vivencia en suma nos ayuda a desarrollarnos. Mi duda era cuál de los dos ingredientes nos aportaria un mejor desarrollo personal, con cuál se conseguiría mejor el objetivo de enriquecernos humanamente. Tú has añadido la bondad, que reconozco básica y fundamental.
En fin, un placer también charlar contigo y disculpa hacerlo en horas tan intempestivas. Muchas gracias por tus aportaciones y tu amabilidad.

zim dijo...
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PazzaP dijo...

Disculpa, Zim, no me queda nada claro por qué hay que escoger entre formación y posición. ¿Quiénes o qué cosas no te lo permiten?

Me recuerda a esos juegos mentales algo morbosos en los que se trata de imaginar si es mejor morir quemado o hacerlo ahogado, sólo por el gusto de saber qué es peor, o lo menos malo.

Lo que más enriquecería al humano sería una proporción libre dinámica de ambas. Además de que la formación y la posición se conjugan en muchas estaciones de la vida, y para convertir en exclusiva una de ellas, tendrías que negarte ciertos grados de consciencia. Y en tal caso, ¿para qué aplicarías tan estricta regla de elección?
¿En qué se convierte la posición sin una formación? ¿En qué la formación sin una posición?
La formación también puede producir cierta ceguera. En realidad todos los objetos, sean mentales o materiales...

zim dijo...

Bienvenido/a Pazzap:
No pretendía parecer un juego morboso, aunque quizá sí un juego.
Tienes toda la razón al afirmar que lo que más enriquece al ser humano es una justa proporción de ambas. Claro que sí.
Lo que pretendía es saber la parte de ´mérito´que, en el desarrollo del ser humano, cada cual le da a cada una. Se me ocurrió poner la estricta regla a la que te refieres precisamente para evitar que todo el mundo (y con razón) contestara que las dos son necesarias. Era un modo de forzar a pensar, en caso de tener que escoger sólo una, por cuál se optaría.
De todos modos, y como has podido comprobar, el asunto no creó excesiva polémica ... jajaja.
Gracias por tu visita, Pazzap.

PazzaP dijo...

Comprendo.
Pero tu juego sesga el verdadero sentido de la vida humana, en la que ambas cosas son necesarias para ampliar la consciencia, y en la que una sola lograría que te perdieras en las formas mentales y/o materiales.

Con independencia de lo formado que estés en tu posición o posicionado en tu formación, lo importante es no vivir de espaldas al ser que somos.

Si te plantearan escoger entre la mente y el cuerpo, ¿qué preferirías?

zim dijo...

Bueno, pues quizá tengas razón. Me lo pensaré muy mucho antes de volver a plantear estas dicotomías tan desacertadas.
Cierto que, entre cuerpo y mente, me resultaría difícil escoger. De todos modos creo que preferiría vivir con un problema físico que con uno mental.
Agradezco tu visita y tu comentario. Un saludo cordial.

zim dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.