miércoles, 16 de diciembre de 2009

Halagos




Acabo de leer la entrada 'D. Quijote busca halagos', en el blog de Luis Valdesueiro, y no he podido evitar la reflexión: ¿cuántas de nuestras acciones, de nuestras palabras, incluso de nuestra omisiones y de nuestros silencios, tienen en realidad como objeto o como motor arrancar de labios ajenos unas palabras, no sólo amables, sino halagüeñas?, ¿buscamos todos el mismo tipo de halagos?, ¿los buscamos por las mismas motivaciones?


Pocos pueden presumir de ser sordos a los halagos. Nuestro yo suele ser un voraz devorador de estas 'sustancias'. Las preferencias deben depender de la edad, de la personalidad, de las carencias,... Sin embargo, como ya he comentado allí, dicho alimento suele (al menos puede) conducir al error de hacernos confundir ser halagados con ser queridos.


La vida (no hay libro más intenso ni más firme maestro) suele acabar por aclararnos que, al final, lo más halagador nunca fueron las palabras amables que nos dedicaron generosos labios, sino el calor de los brazos que nos estrecharon, la fortaleza del hombro que nos sustuvo y sobre el que lloramos, el oído y la mirada atentos de quienes nos escucharon incluso aunque no tuvieron nada halagador que decirnos (o quizá por ello).


Nada halaga tanto como que, entre tantas y tan variadas opciones, unas cuantas personas le escojan a uno (a una) para compartir su tiempo, su conversación o su risa. Resultar ser una buena compañía es lo más halagador que nos puede ocurrir (supongo).

7 comentarios:

Luis Valdesueiro dijo...

Gracias, Zim, por lo que a mí respecta.
Tus palabras son una excelente aproximación al diálogo que mantiene D. Quijote con Sancho.
Saludos.

Luis Valdesueiro dijo...

Ah, la fotografía es muy oportuna: golosinas...

zim dijo...

Gracias a ti, Luis, por tu visita y tus comentarios.

Joselu dijo...

No quiero halagarte demasiado, pero tus palabras siempre llevan a su lado calor y dulzura. Que sigas caminando por estos senderos blogueros y que tus pensamientos nos alcancen, iluminen y nos hagan sonreír. Feliz Navidad, amiga. Un abrazo.

zim dijo...

Muchas gracias, Joselu. Feliz Navidad.

Kim Basinguer dijo...

A todos nos gusta que nos quieran, eso no es malo,es humano.Muchas veces la gente halaga para no hacer sufrir a otros.

zim dijo...

Pues seguro que sí, Kim. Ése será el motivo muchas veces. Y claro que no es malo querer que nos quieran. En el fondo es el deseo más extendido, el que se halla bajo casi todo lo que hacemos y decimos. Eso es precisamente lo que quería decir, que lo más halagador es que nos quieran, con todos nuestros fallos, más que oir que somos estupendos. O quizá no, no sé.
Un cordial saludo.