domingo, 24 de enero de 2010

Miedo

Creo que hoy hace un mes que no escribo nada por aquí. Quisiera tener algo bueno o interesante que contar, pero de momento creo que no.
A algunos les relaja ir desgranando sobre el papel el rosario de sus cuentas infelices (¡ay, Sabina, siempre tú!), pero yo aún no estoy familiarizada con esta especie de escaparate, tan público como indiscreto, y me cuesta olvidar que detrás del cristal sobre el que aparecen estas letras puede haber algunas parejas de pupilas observadoras, testigos mudos (o no) de mi desvalida desnudez.
Esperaré. A que mi cabeza pueda llenarse de otra cosa que la que ahora contiene. A que el miedo deje de soplar sobre mi triste figura. Sé que todo es finito, hasta lo malo.
Así sea.

16 comentarios:

Javier dijo...

Tienes miedo, ¿y quién no? Quizá pienses que al escribir te desnudas, pero, ¿no estamos todos así, en cueros? Temer y sentir es vivir, y de ninguna otra manera. Y la palabra es una de sus manifestaciones. Si temes hablar, calla, pero si sólo temes descubrirte, creo que ya lo estamos, somos cosas públicas, no importa que nos conozcan dos o dos mil. Cierta vez me sentí igual que tú, pero te acostumbras...

Todos tenemos miedo, querida Zim, menos los cretinos, que por valientes pueblan los cementerios... antes que nosotros.

Un abrazo.

zim dijo...

Gracias, Javier, por la visita y por las palabras.

Luis Valdesueiro dijo...

Mientras esperas, te esperaremos. Y en tanto vuelves, espero que podamos disfrutar de tus comentarios en los distintos blogs.
Un saludo.

zim dijo...

Gracias, Luis. Así lo haré.

Joselu dijo...

Hay flujos y reflujos en la vida bloguera. Soy un apasionado de esto, pero hay dos o tres meses al año que me alejo y no quiero saber nada de blogs y otras veces desearía hacerlo desaparecer por haberme desnudado demasiado. Entiendo tu sensación, tú misma verás cuándo tienes deseos de decir algo. Y, como dices, tras la lluvia siempre sale el sol.

zim dijo...

Gracias, Joselu. Me sigue gustando leeros a vosotros. Quizá con eso me baste.

Kim Basinguer dijo...

Si sabes que es finito,es todo un logro, porque la tentación cuando la cabeza está llena "de esas cosas" es que parece que no tiene fin.

zim dijo...

Bienvenida, Kim.
Pues sé que es finito, tirando de razón y volviendo la mirada a todo lo pasado. Si nada fue eterno, habrá que deducir que esta preocupación de ahora tendrá un fin, o al menos una forma de encauzarla que permita la supervivencia. Aunque esa tentación que mencionas, existe, claro.
Muchas gracias por tu visita.

Miguel dijo...

A veces las personas estamos cerradas en nosotros mismos y no queremos transparentar nada de lo que nos pasa. Lo queremos para sí. Y esto lo hacemos de forma insconsciente, pero esto pasa. Todo en esta vida es fluir. Y entonces viene el momento del desahogo, de la expresión. Y surgen puras las frases guiadas por los pensamientos.

Un abrazo.

zim dijo...

Gracias, Miguel, seguro que es así. A veces necesitamos tomarnos nuestro tiempo para poder desahogarnos.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Advierte que hay tres géneros de hombres en el mundo: los unos que por hallarse ignorantes no escriben, y esos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros que no comunican lo que saben: a éstos se les ha de tener lástima de la condición y envidia del ingenio pidiendo a Dios que les perdone lo pasado y les enmiende lo por venir; los últimos no escriben de miedo a las malas lenguas: esos merecen reprensión pues si la obra llega a manos de hombres sabios, no saben decir mal de nadie; y si de ignorantes ¿cómo pueden decir mal sabiendo que si lo dicen de malo, lo dicen de sí mismos, y de bueno no importa, que ya saben todos que no entienden?

Quevedo "Los sueños"

zim dijo...

Bienvenido, Anónimo.
Gracias por comentario tan a propósito y de tan alta enjundia (¡Quevedo!). Me ha encantado. Estoy entre los primeros, incluso cuando sí escribo.
Un cordial saludo.

César dijo...

Te seguiré, cuando vuelvas.

zim dijo...

Bienvenido, César. Gracias por esa afirmación. No sé si volveré. Al contrario de lo que por lo visto te sucede a tí, mi blog no es para mí una necesidad. En realidad, no encuentro nada especial que decir.

Desde hace un tiempo me paseo de vez en cuando por el tuyo. Me gusta lo que cuentas.
Un saludo, César.

César dijo...

Sé que volverás,siempre hay algo que contar, vomitar, compartir, decir, sentir, llorar,...

zim dijo...

Pues quizá sí. Nunca digo nunca jamás ...
Un cordial saludo, César.