martes, 24 de agosto de 2010

PRÓXIMAMENTE ...







Casi a oscuras, en la sala iluminada sólo por las imágenes de la pantalla, confortablemente sentada, invadida por un sonido que la envolvía y penetraba en su interior, abstraída por la historia, por la música, por la fotografia..., abandonaba poco a poco, pero inexorablemente, el mundo al que pertenecía, el tiempo que le correspondía, su alicuota parte de problemas y sinsabores reales, y se introducía como por arte de magia en ese otro mundo, no por plano y efímero menos vibrante, que se le ofrecía desde la pared de enfrente, absorviéndola por completo.


Tal era su abandono, tal su porosidad para con la sustancia inmaterial que la pantalla emanaba y por la que se dejaba traspasar, que en el momento en que el 'viaje' debía darse por finalizado, de una forma que nunca dejaría de parecerle brusca, cuando las letras empezaban a desfilar, lenta y ordenadamente sobre las últimas imágenes de la historia, cuando ya el final era irremediable, para bien o para mal, cuando ya no cabía ninguna modificación ni posible alternativa, hubiese gustado o no, dejase buen sabor de boca o un regusto amargo, o triste, o incluso indiferente, a ella le costaba regresar a la butaca, volver a apoderarse de ese cuerpo que seguía sentado, con la vista al frente, y obligarlo a realizar los movimientos que el resto de cuerpos parecían hacer con normalidad. Le resultaba imposible lograr, de inmediato, como todos, seguir con los asuntos cotidianos, y reconocer la calle y los bares, y el camino de regreso a casa. Necesitaba unos momentos para reubicarse e incluso reconocerse como habitante y vecina de ese lugar, de esa vida que, así al pronto, le parecía ajena.


Y aunque, claro está, lo lograba siempre y retomaba su camino, su lugar y su tiempo, sus penas y sus alegrías, sus trabajos cotidianos, sus pensamientos, sus relaciones, sus éxitos y sus fracasos, y volvía a hacerse dueña de la vida que le había tocado vivir y a lidiar con ella, no podía evitar que siempre, siempre, saltase una chispa de ilusión en sus ojos cada vez que un cartel, para otros insignificante y ajeno, mostraba las letras que componían una sola palabra, la palabra que era para ella puerta y pasaje, pasaporte seguro a los sueños:


P R Ó X I M A M E N T E ...


4 comentarios:

Javier dijo...

Bienvenida, querida Zim. Cuánto tiempo en el desierto forero, tan sóla... Te deseo un feliz retorno a este espacio de reposo que diseñaste, y que, aunque cueste reincorporarse, como a la espectadora de tu butaca, sea por fin.

Un abrazo.

zim dijo...

Siempre tan amable, Javier. Gracias por pasarte a decirme 'hola' (igual que pasaste a decirme 'adiós').
No sé, veremos. En este mundo concreto, creo que la constancia nunca será mi virtud ...
Otro abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Aunque con retraso (llevo dos meses "desconectado"), bienvenida, Zim, por tu reestreno, según la jerga cinematográfica de antaño.
Saludos.

zim dijo...

Gracias por pasar por esta sala desvencijada que quisiera ser cine de verano ... Sabía que estabas descansando (porque aunque sí 'invisible', no he estado ausente). Espero que haya sido agradable y volvamos a disfrutarte como siempre.