jueves, 30 de septiembre de 2010

Maleducados






La buena educación genera tensiones internas que deberían ser liberadas periódicamente. ¿Por qué no darnos el lujo, de vez en cuando, de ser unos auténticos maleducados con quienes lo son de continuo? ... por equilibrar los flujos, más que nada.




Una vez al mes, estaría bien administrarles un poco de su propia medicina en estos casos:

  • Cuando interrumpen conversaciones
  • Cuando fingen desconocer las fórmulas 'por favor' y 'gracias'
  • Cuando insisten en preguntar aunque contestes con evasivas
  • Cuando su curiosidad y su impertinencia rayan la marca olímpica
  • Cuando, al teléfono, preguntan quién eres antes de presentarse
  • Cuando no se apean del tuteo aunque les des tratamiento de ilustrísima
  • Cuando fingen viajar solos en el ascensor, en tu propia cara
  • Cuando, mudos, al salir te dejan aguantando la puerta y su perfume en las narices
  • Cuando se te pasan por delante en cualquier fila, así como descuidadamente
  • Cuando te arrebatan el hueco donde pensabas aparcar
  • Cuando ... (pueden ir añadiendo aquí alguna de las infinitas, burdas o muy rebuscadas variedades que tal especimen es capaz de ofrecernos)


Creo de verdad que el alivio tiene que ser importante. ¿Empezamos?


4 comentarios:

Javier dijo...

Ya mismo. Pero no te olvides de llevar la garrota. Por si acaso... Y es que al cretino y al bestia sólo le hacen gracia sus tonterías y desplantes.

Un abrazo.

zim dijo...

No tengo, así que tendré que arriesgarme a algún coscorrón. Pero no, creo que más de uno se quedaría perplejo y sin capacidad de reacción ... tal es su falta de costumbre de recibir aquello que dan.

Otro abrazo.

Luis Valdesueiro dijo...

Lo malo es que la "mala educación" (lo mismo que la buena) imprime carácter, y resulta arduo lidiar contra ella. Y, además, son muchos lo que ignoran que lo suyo es "mala educación", ya que profesan un concepto tiránico de la libertad.
Un abrazo.

zim dijo...

Lo ignoran, Luis, quizá porque la buena educación de su prójimo les lleva, las más de las veces, a callar y aguantar su costumbre de extralimitarse.
Te devuelvo el abrazo y añado un beso, con la mejor educación. :))