miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Solos ?




Empieza la mañana y miles (¿millones?) de personas abrirán esta ventana virtual quizá incluso antes que la que permitiría ventilar sus domitorios. Anoche esos u otros miles (¿millones?) la cerraron con el mismo gesto que hubieran empleado en cerrar la puerta del dormitorio de sus hijos, después de desearles buenas noches.


Para todas esas personas (miles o millones) esta pantalla plana es receptáculo de las palabras, los gestos, las sonrisas, las lágrimas, las caricias, las confesiones, que hace unos años sólo recibían personas de carne y hueso, cuando estaban a mano, o al otro lado del teléfono, o allí donde pudiera llegar una carta.


Me pregunto si esas personas (miles o millones) han perdido a la concreta cantidad de seres reales, cuyas caras y piel conocían, cuya presencia a menudo disfrutaban, y la han sustituido por aquellos otros, 'desconocidos', que se encuentran tras esta pantalla plana, o bien han engrosado la inicial cantidad y añadido todos estos a su bagaje primero.


¿Estamos más solos, más distantes de quienes realmente tenemos cerca, y por eso buscamos más lejos, o es que ahora podemos jugar a más bandas?


Supongo que cada uno lo sabe.


4 comentarios:

Javier dijo...

Palabras, sólo palabras. Es lo único que necesitamos. A través de ellas sentimos, percibimos, tocamos y miramos, incluso amamos. Ellas nos dan la idea de la forma, del ser, de quién está detras... de quién las escribe.

A propósito (y no tiene nada que ver con el artículo que tengo ahora en vigor), siguiendo tu recomendación de hace meses en el sentido de que debería hacer más visibles mis relatos (pobres, ellos), en unos días daré a luz un nuevo blog dedicado exclusivamente a la narrativa -de momento-, donde publicaré mis cuentos en forma de entradas, a modo de folletines numerados. A ver quién se aburre antes...

Pero que sepas que no estás sola, Zim. Te conozco. Siento tu desazón y tus miedos, tu intranquilidad y tus dudas, porque son, también, los míos y los de tantos...

Un abrazo.

zim dijo...

Con ser mucho, a veces no bastan las palabras. Agradezco siempre las tuyas.
Estaré pendiente, Javier, de tu nueva criatura.
Abrazos.

Chus dijo...

Una grata sorpresa ver de nuevo en marcha este rinconcito en el que vas depositando algo más que pinceladas que empujan a la reflexión y a la conversación afable, zim.

Javier, si me permites, discrepo. Las palabras son necesarias, claro, pero no lo único. Me niego a que me quieran sólo con palabras: necesito el calor del abrazo, el olor de la piel, el sabor de un beso; para mí es esencial tomar a sorbos la luna, que me cuente el mar (o el silencio), esnifar los rayos del sol, relamerme con un helado… es decir, sentir, vibrar por mí misma, aunque -además- me lo cuenten. ¿Se puede hacer vivir a otro lo que no se ha experimentado? ¿La ida y al vuelta en un solo cuerpo? No, no lo creo.

Ando con él entre las manos:

EL RODAR DEL MUNDO

Prestado, prestándose
de sol a luna y de luna a sol
vinculándose.
Así el mundo rueda
y es.
No existen abrazos, ni besos posibles
en un solo cuerpo.
Hablo y no hago más que robar palabras
de un baúl viejo y colectivo.
La lluvia no sería húmeda
si nada ni nadie la recibiese.
La soledad misma
que a veces orgullosa cree ser
su misma y profética hija
es el aliento necesario para el próximo abrazo
la cuerda silenciosa que hermana dos versos.
No amo lo que no se vincula:
el beso fingido
la palabra sord
la lluvia ácida
la huida misantrópica.
(No amo lo que no es).

Ángel Calle (Los vínculos)

(Y yo, yo sólo soy con quien es)

Felicidades por este renacimiento, zim. Te leo, aunque sea en silencio.
Un fuerte abrazo

Chus

zim dijo...

Gracias por tu 'compañía', Chus, aunque sea silenciosa.
Muy a pelo, el poema.
Es curioso, hablando de palabras y presencias, que sólo son fecundos los silencios que se interponen entre quienes previamente han sido capaces de compartir muchas palabras. Me encanta compartirlas, pero como tú, creo que si no llevan el abrigo de una piel, no quitan el frío.
A veces ocurre lo contrario: si la piel carece de palabras que encajen en nuestra cerradura y consigan abrirla, el milagro no se produce.
Extraño y delicado mundo de la comunicación.
Un fuerte abrazo también para ti, Chus.
PS:No me felicites tan pronto ... cualquier día vuelve el silencio, ;))