domingo, 24 de octubre de 2010

Razones



Para llevar razón sólo hace falta eso: tenerla. Sin embargo, parece que lo que más importa es que nos la den. Quizá es que vale más su reconocimiento que su posesión (en la relativa medida en que, siempre, podemos decir que nos pertenece).

domingo, 17 de octubre de 2010

A la derecha del Padre



En la cama del hospital apura las horas de una agonía que dura escasamente cuatro días. Unas plantas más arriba, su sobrina revienta de vida y alumbra un nuevo ser que se aferra, con toda la fuerza de que es capaz, a los pechos de su madre. En la silla, al lado de su cama, su padre, un anciano de más de ochenta años, espera impotente que la muerte confunda al final el sujeto a quien debe abrazar, y se decida por él.


Jóvenes que alumbran, adultos que mueren, ancianos que sobreviven y esperan más allá de su voluntad ... el hospital es de repente un microcosmos atolondrado, sin más sentido que el que asiste al mundo exterior, una torre de Babel en la que nada se entiende pero que acoge momentos reconcentrados, expresiones depuradas de la vida y la muerte, del sufriento y la dicha.


Y llegado este punto piensa qué ha habido de importante en la vida, qué ha sido LO importante al final, qué habrá que pueda llevarse, qué lo tranquilizará en el último momento y lo acompañará, que evitará la desesperación y la angustia tanto como la presencia de sus seres queridos, tanto como la certeza de haber sido amado y de amar; qué es lo único que ha estado a su alcance perseguir a diario, encontrar a diario, por si este momento se presentaba de improviso, sin llamar ni avisar, sin ser invitado ni tampoco esperado. Y le parece que la respuesta es la conciencia; limpia, sin saldos pendientes, capaz de mirarse en ella como en un espejo y querer lo que ve; quererse y respetarse a sí mismo tanto como le han podido amar quienes le hubieran querido igual aunque hubiese tenido bastantes más imperfecciones. Ese haber sido lo que debía, ante sus propios ojos, los suyos, único juez a quien no le era dado engañar, se erigía ahora como el prometido premio de ocupar un lugar 'a la derecha del Padre'; sí, estaba a la derecha, a su propia derecha, ya que él era el juez. Quizá no podía quejarse al fin.


lunes, 11 de octubre de 2010

Moscas




Algunas personas son como las moscas: sus alas les permitirían llegar a las más altas flores del árbol, pero prefieren regodearse en el estiércol a ras de tierra ... ¿para qué tendrán alas? (Suerte que hay otras que son como mariposas).

domingo, 3 de octubre de 2010

Los años






- ¿Cuántos años tienes?
- No lo sé.
- ¿En qué año naciste?
- En 1963.
- Entonces tienes 47 años.
- Bueno, esos son los que ya no tengo ...


La edad que tenemos está en la memoria, está en la experiencia, está en el recuerdo, está en la nostalgia, quizá en la sabiduría, un poco en el desencanto ...


Los años que decimos que tenemos son justo los que ya no tenemos, y los que de verdad tenemos (por delante), son una incógnita.